MONOS COMO BECKY
Dirigida por Joaquín Jordá y codirigida por
Nuria Villazán
JOAQUÍN JORDÁ: Nació en Gerona en 1935. Tras
licenciarse en derecho en Barcelona se trasladó a Madrid para estudiar en la
Escuela de Cine. Trabajó en varias
revistas de cine como Acento Cultural, Cinema Universitario o Nuestro Cine.
También trabajó como ayudante de dirección, jefe de producción y actor. En el año
1967 contribuyó a fundar la Escuela de Barcelona y dirigió su primer
largometraje, Dante no es únicamente severo. Durante la década de los 70 trabajó
como guionista para algunas películas como la serie de El Lute o Los Jinetes
del Alba. Fue a partir de la década de los 80 cuando Jordá se dedicó plenamente
al género documental (Numax presenta, El encargo del cazador, Monos como Becky,
De niños). Joaquín Jordá murió en Barcelona en el 2006 y fue galardonado con el Premio
Nacional de Cinematografía.
NURIA VILLAZÁN: Proviene como profesional de
la televisión. Además de codirigir Monos Como Becky ha dirigido y guionizado
algunas películas como Antonio Machín: toda una vida y Un novio para Yasmina.
SINOPSIS
Monos Como Becky analiza la figura del médico
portugués Egas Moniz, Premio Nobel de medicina por sus estudios acerca de la
lobotomía. En la película se van alternando escenas actuales de pacientes del
centro Psiquiátrico de Malgrat, con la reconstrucción histórica de la vida de
Egas Moniz. A través de distintas entrevistas en diferentes localizaciones
vamos conociendo los sentimientos, pensamientos y esperanzas de los internos
del centro. En la película, hay momentos en los que los propios pacientes se
convierten en actores que irónicamente reconstruyen la vida del médico. La película
reflexiona sobre la práctica de la lobotomía y sobre los efectos que tiene ésta
sobre los pacientes que sufren esquizofrenia.
CONTEXTO
La película data del año 1999. Acogió muy buenas críticas,
recibiendo así numerosos reconocimientos. Estos son los premios que
obtuvo:
- Premio de la Crítica a la Mejor película en
el Festival Internacional de Cine de Sitges en 1999.
- Premio Ciutat de Barcelona “por la valentía
en el tratamiento cinematográfico, sin precedentes en nuestras producciones”
- Premio de la Asociación Catalana de Críticos
y Escritores Cinematográficos a la Mejor Película Española de 1999
- Premio especial Sant Jordi 1999 de RNE
- Primer premio del festival de Cine
Hispano-Francés de Burgos 2000 por “la audacia del tema tratado y la
originalidad de su planteamiento.
- Premio de Cultura 2000 de la Generalitat de
Catalunya a Joaquín Jordá.
La década de los 90 fue una época en la que
se realizaron grandes documentales. El propio Jordá realizó El encargo del cazador (1990) y Un cosc al bosc (1996). Otras obras importantes de la década en
el panorama nacional son: El sol del membrillo (Victor Erice, 1992), Asaltar los cielos (Jose Luis Lopez
Linares, 1996), Tren de sombras (Jose
Luis Guerín, 1997)- que recibió el premio Sitges.
En el panorama internacional, ése mismo año
se premiaba con el oscar al mejor documental largo One Day in September, una película de Kevin MacDonald que trata
sobre las Olimpiadas de Munich del 72, cuando un grupo de terroristas
palestinos entró en el recinto olímplico y secuestró varios atletas israelíes.
Otros documentales que estuvieron nominados a este premio son: Buena Vista Social Club( de Wilm Wenders), Genghis Blues, Speaking in Strings y On the Ropes.
Entre los Oscar de los años anteriores
figuran: The Last Days (1998, James
Moll)- un documental sobre el Holocausto; The
Long Way Home (1997, Mark Jonathan Harris)- narra la historia de los judíos europeos desde el
final de la Segunda Guerra Mundial hasta la creación del estado de Israel; When
We Were Kings (1996, Leon Gast)- trata sobre los combates de boxeo durante
la resaca del Watergate, tratando así la dimisión de Nixon y el activismo
negro.
ANÁLISIS
Le película está llena de metáforas. Para
empezar, el nombre hace alusión a una chimpancé muy agresiva llamada Becky que
sufrió una ablación del lóbulo central del cerebro para convertirla en un ser
no agresivo, que viene a ser lo que se hacía con los enfermos de esquizofrenia
y por lo tanto hace referencia a los pacientes del centro. Al principio de la
película, dos médicos historiadores comentan los daños que causa la lobotomía
mientras pasean por un laberinto, que nos recuerda nada mas y nada menos que a
un cerebro. La voz en off que se escucha en esta escena hace referenia a un
pasaje de la mitología clásica y al laberinto del Minotauro (un personaje salvaje
que fue encerrado en un laberinto). Esto refleja la situación de los enfermos que protagonizan la historia: personas que son encerradas en un manicomio para que no causen daño a los demás.
La película juega con distintos niveles
enunciativos desde el principio hasta el final. Tan pronto toma la forma de un
documental convencional, con entrevistas clásicas que sitúan a un personaje en
plano medio hablando a la cámara; como adopta una forma más libre, aproximándose
al cine de ficción mediante planos subjetivos, travellings propios del cine de
terror, reconstrucciones, teatros, ensayos… De esta manera, Monos como Becky se mueve de
la realidad a la ficción, haciendo que lleguen incluso a confundirse.
En este documental no se intenta que la cámara
pase desapercibida, es más, somos testigos de una implicación directa de la cámara.
Uno de los momentos en los que más protagonismo cobra es el viaje en autobús
en el que los enfermos comentan la experiencia de estar delante de una cámara,
de ser actores. También adquiere cierta presencia en las escenas que nos
muestran la vida cotidiana de los pacientes: tomando café, pastillas, acudiendo
al sorteo de lotería… Aquí los personajes se van presentando unos a otros
frente a la cámara, como si se tratara de una persona más. Observamos a los
miembros del rodaje perfectamente integrados con los enfermos, así como al
propio Jordá.
El documental mezcla actores profesionales y
no profesionales. El propio Jordá participa como actor en la representación
teatral de Egas Moniz, e incluso nos cuenta mediante una conversación con uno
de los pacientes, su caso clínico e introduce imágenes de su intervención quirúrgica.
Los actores no profesionales, son enfermos, que paradójicamente hacen
reflexiones de lo más cuerdas.
Uno de los momentos en los que más se confunden
realidad y ficción es cuando vemos al equipo de producción pidiendo a los
pacientes que cuenten ante la cámara una biografía inventada sobre el personaje
que interpretan. Una de las pacientes comienza a relatar una historia de malos
tratos, infidelidades, violencia… Al terminar de contarla confiesa que es
verdad. Esta manera de mostrarnos realidades irreales o irrealidades reales
hacen que el espectador se pare a pensar dos veces.
Para mí, estas transiciones entre realidad y ficción son lo que hacen el documental tan interesante. La obra reflexiona sobre la racionalidad del ser
humano y está abierta a interpretaciones.
Es el espectador quien decide qué es verdad y qué es mentira, quien se
plantea quienes están locos realmente, ¿los enfermos o los cuerdos?, quien debe
sacar sus propias conclusiones.
Maider Oribe



